
La forma de vestirse de un pueblo, junto con sus danzas y sones, configuran la manera más auténtica de conocer la forma y estilo de vida del mismo. Si nos fijamos bien en su indumentaria podemos deducir, no sólo el clima de la zona sino también el carácter de sus gentes y su manera de sentir y expresar sus sentimientos.
Se puede decir que el traje popular o regional empieza a consolidarse y a "ponerse de moda" en la segunda mitad del siglo XVIII, según los dictados de la moda parisina de la corte del Rey Sol. Este surgir de la identidad de cada pueblo es una reacción frente al extranjerismo y de esta manera se pretende afianzar y consolidar las tradiciones y costumbres autóctonos.
El traje se convirtió en un exponente social del estamento que cada uno ocupaba. Con la Revolución Industrial (Edad Contemporánea) comienza el declive del traje popular y con él empiezan a diluirse costumbres debido a la industrialización, acarreando la pérdida de la identidad y carácter populares.
Murcia, por su situación geográfica, tierra de paso , ha tenido una gran influencia de las comunidades adyacentes. Sin embargo, "lo murciano" también supo dejar su impronta en ellas.
